El 11 de febrero de 1981, el doctor Bene realizó el primer trasplante cardíaco con el mayor empo de
isquemia del donante y con la mayor sobrevida hasta ese momento. Varios años después, con el
advenimiento de las nuevas drogas para combar el rechazo del trasplante de corazón, estas práccas se
convireron en operaciones de runa en todo el mundo y los resultados mejoraron ostensiblemente. Pero a
pesar de ser la mejor solución para un corazón que no ene otra opción terapéuca, la falta de donantes
constuye un gran obstáculo. A parr del año 2000, se realizaron las primeras implantaciones de stem cells
para el tratamiento de pacientes con enfermedades cardíacas. Comenzó así una nueva era en la medicina
regenerava: la posibilidad de reparar órganos para curar diversas enfermedades a nivel celular. En marzo
de 2003, el doctor Bene y su equipo implantaron por primera vez stem cells simultáneamente a un by pass
coronario sin circulación extracorpórea.
En marzo de 2004, realizó junto a su equipo el primer implante de stem cells en el corazón de un paciente
en forma menos invasiva. En febrero de 2005, implantó células embriofetales en el corazón de diez
pacientes en estado terminal. Esta experiencia demostró, por primera y única vez en el mundo hasta el
momento, cómo se puede reconstruir un corazón en forma total y aceleró el camino de las invesgaciones
de cara al futuro.
La medicina regenerava y la implantación de células madre o stem cells sin dudas ocuparán un papel
importante en el tratamiento de las enfermedades y lograrán curas que hoy no existen. Nunca antes en la
historia de la medicina se inviró tanto esfuerzo y dinero como en el desarrollo de la medicina regenerava.
Esto traerá en los próximos años una mayor posibilidad de sobrevida y una mejor calidad de vida para
muchos seres humanos.
El 11 de febrero de 1981, el doctor Bene realizó el primer trasplante cardíaco con el mayor empo de
isquemia del donante y con la mayor sobrevida hasta ese momento. Varios años después, con el
advenimiento de las nuevas drogas para combar el rechazo del trasplante de corazón, estas práccas se
convireron en operaciones de runa en todo el mundo y los resultados mejoraron ostensiblemente. Pero a
pesar de ser la mejor solución para un corazón que no ene otra opción terapéuca, la falta de donantes
constuye un gran obstáculo. A parr del año 2000, se realizaron las primeras implantaciones de stem cells
para el tratamiento de pacientes con enfermedades cardíacas. Comenzó así una nueva era en la medicina
regenerava: la posibilidad de reparar órganos para curar diversas enfermedades a nivel celular. En marzo
de 2003, el doctor Bene y su equipo implantaron por primera vez stem cells simultáneamente a un by pass
coronario sin circulación extracorpórea.
En marzo de 2004, realizó junto a su equipo el primer implante de stem cells en el corazón de un paciente
en forma menos invasiva. En febrero de 2005, implantó células embriofetales en el corazón de diez
pacientes en estado terminal. Esta experiencia demostró, por primera y única vez en el mundo hasta el
momento, cómo se puede reconstruir un corazón en forma total y aceleró el camino de las invesgaciones
de cara al futuro.
La medicina regenerava y la implantación de células madre o stem cells sin dudas ocuparán un papel
importante en el tratamiento de las enfermedades y lograrán curas que hoy no existen. Nunca antes en la
historia de la medicina se inviró tanto esfuerzo y dinero como en el desarrollo de la medicina regenerava.
Esto traerá en los próximos años una mayor posibilidad de sobrevida y una mejor calidad de vida para
muchos seres humanos.